Crónica: Nacionalización de la Brea y Pariñas y la emoción de un tiempo
Talara. Dichosos quienes por suerte del destino del destino les tocó vivir la emoción de los años 60. Podríamos afirmar que hasta han sido actores y lo más mínimo testigos de los hechos tan históricos que transformaron el mundo, América y por supuesto, el Perú.
Pero sólo queremos referirnos a un hecho que despojó dudas respecto a la actitud de un gobierno que con mayúsculas afirmaríamos que ha sido peruano y de excepción en la vida de nuestro país.
Para nuestros padres, durante sus conversaciones de grupo no dejaba de ser tema de discusión o de intercambio de opinión y hasta se asumían posiciones sobre el petróleo. Por ese tiempo existían hasta siete sindicatos de trabajadores en Talara y se evidencian dos posiciones distintas sobre el sonado caso de La Brea y Pariñas, unos con la nacionalización permanente y otros con la nacionalización progresiva. Pero la discusión no quedaba ahí sino que en los demás sectores también el asunto se discutía.
El asunto se debatía con tanta emoción que hasta en una oportunidad un grupo organizó un mitin de apoyo a la nacionalización progresiva y fue interrumpido por otro grupo que exigía la nacionalización inmediata. Los diarios refiriéndose a tales hechos publicaron lo siguiente:
- “La policía provista de antigases, tuvo que reprimir con energía estos actos lanzando más de 40 bombas lacrimógenas contra los rompe manifestaciones que daban vivas al socialismo” (Diario Correo)
- “Según se supo, los grupos de exaltados fueron traídos a Talara en varios ómnibus, desde Los Órganos (Campamento de la Petrolera Fiscal) y El Alto, reducto socialista. Se dijo que uno de los principales organizadores de este movimiento fue el ingeniero Moretti de la Empresa Petrolera Fiscal – EPF, quien horas antes estuvo incitando a los trabajadores de la International Petroleum Company – IPC, en El Alto” (Diario La Prensa de Lima)
- “Grupos aislados de contra manifestaciones del sindicato socialista rival de la Federación de Trabajadores en Petróleo y Anexos del Perú, incitados por el alcalde Luis Núñez Taiman intentaron vanamente interrumpir el mitin sin conseguirlo. El alcalde es a la vez Secretario General de ese sindicato y fue visto entre estos grupos compuestos en su mayoría por mujeres y niños” (Diario Última Hora de Lima)
Sin embargo, las asperezas entre organizaciones sindicales pronto se irían diluyendo, pues el 26 de agosto de 1968 después de las cinco de la tarde no en un auditorio, sino en una habitación del Gran Hotel de Lima sería el lugar donde en medio de las suspicacias que había levantado el “Acta de Talara” sobre el caso de La Brea y Pariñas, daría nacimiento a la gloriosa Federación de Trabajadores Petroleros del Perú – Fenatrapp, instituyendo esa fecha como el “Día de la unificación petrolera”
Indudablemente que esta conquista al interior del movimiento sindical animaba y daba más confianza a nuestros padres, varios de ellos cuestionaban la existencia de sindicatos y alcanzaban a distinguir que eso de tener sindicatos parcelados favorecía a la International Petroleum Company. Naturalmente, por la forma cómo había nacido la Fenatrapp, haría que sus primeras acciones centre la posición unificada de los trabajadores petroleros en torno a este sonado caso que comprometía la soberanía de nuestro país, en la responsabilidad política del gobierno frente a la empresa estadounidense, la IPC. A partir de aquí, no habría posiciones aisladas.
Asimismo, un volante del Sindicato de Trabajadores Gráficos de Iberia, queda como testigo de cómo fue naciendo la unidad de criterio en las organizaciones de los trabajadores. Se trataba de una invitación a una conferencia mencionándose que la sustentarían: Luis Núñez Taiman, Simón Jorge Amaya, Manuel Montero Suárez y Pedro Ramírez Córdova; es decir, la presencia de la Fenatrapp. En su parte final el volante decía: “Es deber de los trabaj
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